A principios del siglo XIX, en la esquina al noreste del actual Parque Central, se ubicó el edificio municipal o Cabildo. En octubre de 1821, fue allí donde se convocó a los josefinos para darles a conocer los documentos que proclamaban la independencia de España. Convertida San José en capital, en aquella esquina se edificó el Cuartel Principal del Estado, en 1833; edificio que con remodelaciones cumpliría su función hasta el siglo XX. Sin embargo, en 1913, el Congreso lo donó a la Junta de Educación de San José, por lo que en 1914 se convirtió en la Escuela Superior de Varones N2, luego llamada Juan Rafael Mora. Diez años después, el terremoto del 5 de marzo de 1924 dejó el local inhabitable, por lo que se alquiló para un depósito de maderas hasta 1926, cuando la Junta sacó la propiedad a remate. 

LA VISIÓN DE JOSÉ RAVENTÓS

El terreno fue adquirido por José Raventós Gual (1879-1931), un comerciante catalán establecido en el país desde 1905, cuyo deseo era construir un teatro para que los costarricenses conocieran las zarzuelas y operetas de su España natal. Así, le encargó el diseño al ingeniero-arquitecto costarricense José Fabio Garnier (1884-1956), que además era educador, promotor cultural y un destacado dramaturgo. En febrero de 1927 se inició la construcción, que estuvo terminada en la segunda mitad de 1928, a un costo 800.000 colones. Para entonces, era el teatro más grande de Centroamérica, con una capacidad cercana a los 2.500 espectadores. Construido en concreto armado -sólo algunos muros interiores son de ladrillo, el edificio es de una arquitectura neoclásica romántica, decorado con capiteles, frisos, modillones otros elementos greco-romanos y barrocos.

Sus fachadas son de orden gigante pues las columnas corintias cubren los dos pisos frontales, y parten de pedestales a escala humana. Entre sus volúmenes, se abren las puertas y las ventanas a nivel de la acera y en el segundo piso, balcones balaustrados sostenidos por mascarones barrocos, se alternan con otras ventanas. En los accesos a calle y avenida, hay una doble puerta veneciana rematada por un arco rebajado, decorado con musas que sostienen un arpa. En la esquina, la ochava tiene también acceso, balcón y un arco de medio punto que ostenta el año de su apertura. 

La noche del 7 de octubre de 1928, una función de gala de Compañía de Operetas de Esperanza Iris que presentó la revista Kiss me, inauguró el Teatro Raventós; acto en que el presidente de la República, Cleto González Víquez fue el invitado de honor. Una vez abierto, el teatro le fue alquilado al empresario cinematográfico norteamericano Perry Girton. Así, en octubre de 1928, se inició en el Raventós la proyección de cine mudo, pero en 1929, con gran expectación, el teatro exhibió por primera vez en el país una película sonora: Con la canción en los labios. Además del cine, el teatro siguió presentando espectáculos escénicos en vivo, que muchas veces alternaban con aquel. 

Casi cuarenta años después de complacer el gusto josefino, la madrugada del 23 de abril de 1967, un voraz incendio había destruyó el Teatro Raventós. El siniestro arrasó con el escenario, el telón y parte de las butacas, que al final reportaron pérdidas por 300.000 colones, monto muy alto para la época y entonces el edificio fue abandonado a su suerte. Por esa razón, desde 1973 el Estado costarricense intentó adquirir el edificio con la idea de convertirlo en un teatro popular, pues tenía mayor capacidad de público que el Teatro Nacional. 

NACE EL MELICO SALAZAR

La compra se concretó en 1976, en la administración Oduber Quirós (1974-1978). En la administración Carazo Odio (1978-1982), dio inicio a la restauración y reconstrucción del edificio, al tiempo que se le cambiaba el nombre por el de Teatro de la Cultura Melico Salazar. Con dicho nombre y el proceso reconstructivo sin terminar, se inauguró el teatro el 13 de diciembre de 1981, con el montaje de la ópera Carmen, de Bizet. Por esa razón, la administración Monge Álvarez (1982-1986) se vio obligada a continuar los trabajos en el edificio -cuando se le agregó el tercer piso- hasta su culminación y definitiva tercera inauguración, el 6 de marzo de 1985. 

Desde entonces, con capacidad para 1.180 espectadores, el Teatro Popular Melico Salazar ha cumplido su función de llevar al público costarricense, producción nacional e internacional de calidad en los diversos campos de las artes. Es propiedad del Ministerio de Cultura y Juventud desde 1980 y fue declarado patrimonio histórico-arquitectónico de Costa Rica en 1986.

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